Referencias históricas de la Villa de Castiliscar en relación con la Orden de San Juan de Jerusalén

La Encomienda de Castiliscar tenía su centro administrativo en Castiliscar, siendo su castillo el símbolo de su dominio y de su poder. Además de Castiliscar fueron incorporados a la Encomienda los lugares de Pilluel, Añesa, próximos a Ejea, y Paúles, lugar cercano a Luna. Los dos primeros estuvieron poblados al menos hasta el siglo XV, con posterioridad sufrieron el abandono de sus habitantes, que optaron por concentrarse en Ejea.

El régimen señorial, con el transcurrir de los años, se fue transformando en Castiliscar en un sistema de explotación, cuyo fundamento principal radicaba en el cobro de censos y rentas.

El comendador de Castiliscar detentaba la jurisdicción civil y criminal, percibía diezmos y primicias. Además la Orden era la propietaria de un castillo y casa, del horno de pan, de los graneros y de la Iglesia parroquial de la villa la cual debía de mantener y dotar y  los derechos señoriales.

La jurisdicción de Castiliscar fue reintegrada a la Corona con toda seguridad a finales del siglo XVIII, en pleno proceso de disolución del régimen señorial con las desamortizaciones.

La relación entre la Orden de San Juan de Jerusalén y la población no estuvo exenta de tensiones y procesos judiciales, en los que la población buscaba el debilitamiento de las relaciones feudales, acotando las atribuciones señoriales, mientras que la Orden defendía el mantenimiento de sus privilegios.

El documento más antiguo de la Encomienda de Castiliscar es de 1135, es la donación por parte del rey Ramiro II de Aragón, a favor de la Orden del Hospital de la persona de Sancho Garcés Doria  Ferrera, con sus casas, bienes e hijos.

El Archivo de la Castellanía de Amposta de la Orden de San Juan de Jerusalén es una fuente de información de primer orden para conocer la historia de Castiliscar.

El primer documento referido a Castiliscar, localizado en este Archivo, es la donación de Castiliscar, en 1176, por  parte de Jusiana de Entenza, condesa de Ampurias, a favor de la Orden de San Juan de Jerusalén.

A partir de este momento se delimitó el término de Castiliscar, definiendo un espacio diferenciado de los lugares del entorno.

En 1179 procedieron a deslindar el término de Castiliscar y el de Sos, en 1212 los términos de Castiliscar y Uncastillo, en 1264 se mojonó el término de Sádaba y el de Castiliscar.

En 1201 el rey Pedro  II  vendió  el  término  de  Castiliscar  a  la  Orden  de  San  Juan de Jerusalén por “ mil mazmutinas”

Un documento de gran interés es el otorgado en 1224 por fray Fulco, maestre de Amposta, el cual autorizaba a los de Castiliscar a regirse según fueros y usos de Ejea.

Poco después, en 1236, la Orden dona la mitad del agua de dos albercas para regar.

 En 1251 Jaime I ordenaba a los junteros y sobrejunteros de Ejea que protegieran a los de Castiliscar, y en 1263 se concedió licencia para que el Concejo pudiera poner jurados.

Todas estas medidas, de índole económico, político, normativo e institucional iban dirigidas a asentar población en Castiliscar. Las franquezas de los lugares de realengo de los alrededores eran una difícil competencia para los lugares de señorío, que había que contrarrestar con medidas que supusieran una situación de hecho similar a la de los pueblos próximos.

Los 125 pergaminos, depositados en el Archivos Histórico Nacional representan una gran base de información para conocer la historia medieval de Castiliscar. Pero las series documentales continúan desde el siglo XII hasta el siglo XIX, lo que representa una ingente masa de información, puesta a disposición de los investigadores y amantes de la historia.